¿QUÉ ES LA IMPACIENCIA COSMÉTICA?

¿Llevas usando una crema una semana y no te ha cambiado la vida? ¿El producto con alfahidroxiácidos que te recomendaron hace tres días no te ha quitado esa imperfección que te preocupaba? Tranquila, no estás sola y, sobre todo, es normal. 

Hay una clara tendencia a sufrir lo que determinadas expertas denominan como impaciencia o ansiedad cosmética: «Es la sensación de que los productos de belleza no funcionan, un error que puede llevar a cambiar constantemente de régimen cosmético y que derivará en una piel estresada, al no conseguir que tenga el margen temporal necesario para hacerse a un principio activo y permitir que éste pueda ejercer los efectos para los que está formulado», explica Elisabeth San Gregorio, directora técnica de la firma Medik8. 
Consumidores pacientes vs. impacientes
Y es que los profesionales hablan de dos tipos de consumidor de belleza, principalmente: por un lado, aquellos que siguen una rutina continuada y de mantenimiento, frente a otros que tienen una preocupación específica y buscan soluciones, en la mayoría de los casos, inmediatas. El problema surge cuando acuden a la ayuda de cosméticos y no dan margen para conseguir sus efectos.

«Como norma general, conviene probar los productos durante lo que denominamos como período de regeneración celular, y que está en torno a 35 días de media, aunque varía según la edad», comenta Estefanía Nieto, directora técnica de Omorovicza.
¿Cuánto debo esperar para ver los resultados de…?
Como explicaba la experta de Omorovicza, lo normal es esperar alrededor de cuatro o cinco semanas para empezar a ver los efectos de un principio activo, «Aunque esto variará según la edad, ya que personas de más de 50 años suelen tardar una o dos semanas más. Del mismo modo, dependerá de cada principio activo en concreto», comenta Diana Suárez, directora técnica de RevitaLash Cosmetics. 
Entonces, ¿Cómo enterarse de cuánto esperar y de cuándo hay que empezar a preocuparse de verdad sobre la eficacia de un producto? «Hay principios activos de efecto inmediato, como los alfa y betahidroxiácidos, que desde el inicio revelan una piel con menos imperfecciones, mayor luminosidad y mejor textura. Sus beneficios son además acumulativos y, tras unas cuatro semanas, se aprecia una menor tendencia a las imperfecciones, así como una reducción en las arrugas o finas líneas», comenta Raquel González, directora de educación de Perricone MD, quien añade que: «Lo mismo ocurre con el DMAE, el principio de moda. En el acto se apreciará cómo tensa el rostro haciendo un efecto reafirmante, sensación que se incrementará con el uso». También la niacinamida tiene ese efecto inmediato y a largo plazo: «Inmediatamente, notaremos cómo calma la piel. A largo plazo, cómo mejora el tono de la piel y previene los procesos inflamatorios», comenta Valeria Navarro, directora técnica de Boutijour.